MOTIVACIONES

 

                  Cada vez tiene el Arte una vinculación mayor con su entorno y con las realidades cotidianas que creíamos trascendidas en la dialéctica no figurativa y en los caminos abiertos a través de nuevos materiales. Por ello, el que piensa que los caminos por los que discurre la pintura ó cualquiera de las artes plásticas están trillados y faltos de interés, se equivoca y siempre le aguardará a la vuelta de cada esquina la irónica mueca de un arte siempre vivo y en marcha.

 

                  Es cierto que siento la necesidad de mirar, sentir, como lo hicieron nuestro antepasados en sus orígenes; atraida por sus misterios, su espiritualidad y sus enigmas, me atrevo a traspasarlo a nuestro tiempo; de esta manera, con materiales de deshecho, como maderas, metales, cartones, arpilleras, y demás objetos buscados ó encontrados, los cuales someto a una transformación por la acción de arrancar, romper, partir, rasgar, quemar...., para darles un aspecto atemporal. Adquieren entonces un lenguaje propio e incondicional, transmisor de emociones; como hilo comunicador me expreso mediante una abstracción geométrica.

 

                  Ultimamente siento la necesidad de vaciar, de limpiar ese contenido;  parece como si ahora la contemplación de mi obra anterior me produjera una especie de agobio, de ahogo, es como si les faltara aire, las encuentro llenas de datos, de formas y volúmenes que hoy siento que les sobran. Esto es cuando se trata de la obra sobre plano; cuando se trata de “totems”, tengo que recurrir a los volúmenes y a las formas, aunque también trato de simplificar los contenidos. Es por esta razón que a partir de ahora mis obras aparecerán desnudas, despojadas de todo artificio, únicamente con lo básico y esencial.

 

                  Cuando visitamos asentamientos o poblados primitivos, solo hallamos las reliquias que el paso del tiempo nos ha dejado, el cual ha usurpado casi toda la herencia cultural de la humanidad, actuando como un catalizador implacable. Cuanto más remoto es el hecho en cuestión, más escasos son los datos, ya que el tiempo gusta de lo antiguo, y así debemos contentarnos con unas cuantas piedras, unas vasijas de barro, quizá unos huesos. Todas estas ausencias envuelven esa herencia en un halo misterioso y enigmático, dándole unos valores inmateriales.

 

                  En el proceso de trabajo de mi obra, también hay al principio muchos volúmenes, formas, datos que después desaparecen, es decir, que sufren la transformación de ese proceso. Este tratamiento le da un aspecto de algo viejo, gastado, místico, quizás misterioso, queda pues solo una huella en la  que el espectador advertirá después algo que no puede descubrir, y es posible que entonces quede atrapado por un instante por el influjo de esta enigmática visión.

 

                  Esto es suficiente para mí.

 

                  INMA SANCHEZ